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¿Tres días enKey West?
De repente
te descubres en esa casa
más allá del viejo y el mar
doblándote silenciosa
sobre una tristeza inenarrable
En esa casa envuelta
en tenso tufo de libros
condenados a museo
sintiéndote intrusa
en el colmo del asombro
tratando de descifrar
el misterioso maullido
en el estudio de Hemingway
Los gatos
herederos relamiéndose
burlones
bajo la mesa
tras los asientos
Te parece estar desistiendo
al reencuentro de todas
tus ausencias
Y aquel gato blanco
nunca habrá sentido
tantas ganas de arrojarse
a través de una de esas
grandes ventanas verdes
Gato alado
que aún rondas
por todos los rincones
de esa casa
¿Qué razones te taladran?
¿Qué vuelos misteriosos
tras la oruga del viento
atraviesan tu mirada?
¿De dónde has llegado
y tras qué otros encuentros?
Para ti que lees esto
después de mucho tiempo
Cuando la maldita gana
de rascarle el lomo a la muerte
te alcance hasta las uñas
verás que el deseo de fuga
que carcome tu ser
no es evadirse
más continuar el viaje
¿Qué coágulo de mar
te arroja entonces
hacia otras orillas
en desencanto?
Presiento que pronto
te repondrás
de esta locura
y el cóndor
de la alegría
de nuevo
se posará
sobre tus ojos.
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